martes, 18 de julio de 2017

Aprendiendo a AMAR



Sé que no soy una experta en el tema, pero lo que hasta hoy he comprobado es que aquel que no recibe del perfecto amor, tampoco puede darlo.

Es muy fácil confundir el amor con la atracción, la pasión, el deseo y otras cosas muy superficiales, pero que en cierto punto lo sentimos como el más puro y verdadero amor. Lo sé ya que son muy similares a esas sensaciones que tenemos cuando se nos antoja un chocolate y al comerlo es la sensación más satisfactoria del mundo, como cuando tomamos una bebida helada en medio de tanta sequía y luego simplemente la tenemos ahí hasta que se nos vuelva a antojar.

Tampoco es amor el querer sentir sus labios, su cuerpo, ver su rostro, sentir sus abrazos, y así podría seguir todo el día con una lista de 100 cosas que supuestamente hacen los amantes (refiriéndome obviamente a las personas que dicen amarse) esas tantas cosas que se dicen los supuestos “enamorados”…

Pero el amor en su significado más pleno viene de Dios hacia nosotros, obviamente hacia aquellos que él ya escogió, nuestros mejores dones no nos sirven para nada ni son visibles para Dios sin un corazón verdaderamente bueno y compasivo hacia nuestros hermanos, cuanto se engañan los que buscan la aceptación y recompensa por sus buenas obras siendo tan mezquinos como son corruptos y egoístas.

El amor es regeneración, si decimos amar a alguien solo porque hace lo que queremos y porque es agradable a nuestros ojos, realmente nos engañamos a nosotros mismos, si decimos amar a ciertas personas y no a otras también nos engañamos en gran manera, el amor verdadero prefiere el bienestar del otro aun cuando eso signifique perder ventaja personal. 
Por eso debemos preguntarnos y examinarnos siempre ¿Estamos dispuestos a dejar de lado los objetivos y finalidades egoístas? 
Dios nos ama por pura gracia y misericordia, ¿quiénes somos nosotros para preferir a unos y despreciar a otros? aun si se trata de una persona que todavía con defectos busca regenerarse delante de Dios, no debemos hacer diferencias ni tener preferencias. Es la luz de Jehová la única que eliminará todas las nubes y tinieblas que nos alejan de él. 

No importa que aparentemente nadie nos vea, los ojos de Jehová están siempre puestos sobre nosotros y a él no lo podemos engañar. Debemos luchar y someternos a su voluntad y vivir en verdad principalmente frente de él, ya que su opinión es la única que verdaderamente importa. 

Aún me siento de otro planeta aunque un poco humana, una humana guerrera e inmortal. 
Bueno seres infinitos les pido por favor busquen mejorar por amor a esos otros humanos, aun cuando no lo merezcan vivan en paz y amor. Los amo demasiado.