jueves, 6 de marzo de 2014


Nada ni nadie, por más que se opongan podrán ir contra los planes de Dios. 
En lo personal, más de una vez han intentado poner un techo sobre mi cabeza, murallas a mi alrededor y hasta me apuñalaron por la espalda.

Pero mi Dios es fiel y nunca falla, él cambio mi historia. No fue con mis fuerzas, ni por las decisiones que tome, ya que en su gran mayoría muchas fueron sin siquiera pedir su guía, pero como leí por ahí… No todo lo que ocurre es voluntad de Dios, pero, nada pasa sin su permiso, y sé que Dios me escogió, tuvo misericordia de mí y escucho mis oraciones y me libro del mal.

Nuestro Dios es como un castillo que nos brinda protección.
Dios siempre nos ayuda cuando estamos en problemas.
Aunque tiemble la tierra y se hundan las montañas
Hasta el fondo del mar; aunque se levanten grandes olas
Y sacudan los cerros con violencia,
¡No tendremos miedo!
                                                                          Salmos 46:1-3

En estos tiempos donde abundan muchas “iglesias” y todas dicen ser de “sana doctrina” Yo sé perfectamente que nadie es perfecto, pero donde hay mentiras es obvio que no hay amor de Dios y ya sabemos quién es el padre de la mentira, pero aprendí que no puedo depender ni conformarme con lo que escucho de otras personas, ya que Dios nos dio la libertad de acercarnos a él y a diferencia de muchas iglesias locales, él no nos pone condiciones para entrar en su presencia, sino que mira nuestro corazón y sabe cuándo estamos arrepentidos y dispuestos a obedecerle y no por conveniencia sino solo por amor a él.

Señor y Dios mío, Dios de mi salvación, líbrame de la muerte,
Y entre gritos de alegría te daré gracias por declararme inocente.
Abre mis labios y te cantaré alabanzas.
Yo con gusto te ofrecería animales para ser sacrificados,
Pero eso no es lo que quieres; eso no te complace.
Para ti, la mejor ofrenda es la humildad.
Tú, mi Dios, no desprecias a quien con sinceridad
Se humilla y se arrepiente.
                                                                        Salmos 51:14-17

No necesitamos que venga un “ungido” a liberarnos, ni tampoco a ayudarnos a ser perdonados, pues el único mediador entre Dios y los hombres es Jesús.

Pues él quiere que todos se salven y sepan que:
Sólo hay un Dios, y sólo hay uno que puede
Ponernos en paz con Dios: Jesucristo, el hombre.
Jesús dio su propia vida para salvar a todo el mundo.
En el momento oportuno, Dios nos demostró 
Que quiere salvar a todos.
                                                           1 Timoteo 2:4-6

Dios no nos echa fuera, él no rechaza a los que confiados lo buscan, muchos piensan que están muy bien a la distancia con Dios, otros piensan que no lo necesitan en su vida, y hay otros que piensan que llenándose de actividades en su iglesia local, eso los hace salvos y aceptos a Dios… 
A mi parecer el último es el más peligroso, y sé que abundan casos así. 
No importa que tan bueno sea nuestro servicio en la iglesia, de nada vale el aplauso o las felicitaciones de los hermanos, mejor es pasar desapercibido, pero en constante comunión con Dios aprendiendo más de su palabra y haciendo su voluntad, porque todo lo que hagamos debe ser solo para gloria y honra de nuestro amado Dios y Salvador.

Mientras sepamos cual es la voluntad de Dios para nuestra vida y nos preocupemos en hacer nuestra parte, Dios siempre estará de nuestro lado, y aun cuando el mundo entero se ponga en nuestra contra, sabemos bien a quien le servimos y quien es nuestro refugio.

Como dice la Biblia: «Preferí a Jacob, y no a Esaú.»
¿Y por eso vamos a decir que Dios es injusto? 
¡Claro que no! Porque Dios le dijo a Moisés:
«Yo tendré compasión de quien yo quiera tenerla.»  
Así que la elección de Dios no depende 
De que alguien quiera ser elegido, o se esfuerce por serlo. 
Más bien, depende de que Dios le tenga compasión.
En la Biblia leemos que Dios le dijo al rey de Egipto:
«Te hice rey, precisamente para mostrar mi poder 
Por medio de todo lo que haré contigo, 
Y para que todo el mundo me conozca.» 
Así que todo depende de lo que Dios decida hacer: 
Él se compadece de quien quiere, y a quien quiere lo vuelve terco.

                                                                                       Romanos 9:13-18

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