miércoles, 27 de enero de 2016

Claridad en medio de la confusión


Hoy no me siento neutral… Hay ruido en la habitación que se encuentra debajo de la mía, aunque yo estoy escuchando algo viejito (Charles Aznavour) y aunque ya casi es media noche aún no tengo sueño, estoy pensando demasiado.

Yo me siento segura de mis creencias, pero me jode ver como muchas personas se creen perfectas y buscan saber más, solo para juzgar a otras o simplemente mandar mensajes subliminales para que la gente a su alrededor haga lo que ellos quieren, eso es algo que jamás entenderé, lo único que me queda claro es que la gran mayoría y aun los que se dicen ser seguidores de la “sana doctrina” todos de una manera u otra lucran con la fe de las personas y eso está muy mal. Ninguno de los apóstoles se aprovechó de las ofrendas de sus seguidores para beneficio propio, ahora hay muchos pseudos discípulos y demás seguidores del Cristo que no trabajan y solo por hablar bonito y tirar unos cuantos pasajes bíblicos ganan más de lo que ganarían trabajando de verdad.

Pablo fue a visitar a Áquila y a Priscila, y al ver que ellos se dedicaban a fabricar tiendas de campaña, se quedó a trabajar con ellos, pues también él sabía cómo hacerlas.
Todos los sábados Pablo iba a la sinagoga, y hablaba con judíos y griegos para tratar de convencerlos de hacerse seguidores de Jesús.
Hechos 18:2-4

Ustedes bien saben que con mis propias manos he trabajado, para conseguir todo lo que mis ayudantes y yo hemos necesitado para vivir.
Hechos 20:34

Predican y ponen de ejemplo a Pablo de Tarso, pero no viven lo que predican, ellos no toman este mundo por basura, más bien se amoldan e invierten y gastan en vanidades y lujos, no veo la diferencia, solo sé que Dios no es como ellos lo pintan, por eso prefiero quedarme con el Dios que conocí en la biblia, pues ellos siguen al Dios de su imaginación

Cuando estábamos con ustedes, les decíamos que quien no quiera trabajar tampoco tiene derecho a comer. Pero nos hemos enterado de que hay entre ustedes algunos que no quieren trabajar, y que se la pasan metiéndose en asuntos ajenos. A esas personas les llamamos la atención y, con la autoridad que el Señor Jesucristo nos da, les ordenamos que trabajen para ganarse la vida, y que dejen de molestar a los demás.
2 Tesalonicenses 3:10-12

Todo eso lo he dejado a un lado, y lo considero basura, con tal de llegar a conocer bien a Cristo, pues no hay mejor conocimiento. Y quiero que Dios me acepte, no por haber obedecido la ley, sino por confiar en Cristo, pues así es como Dios quiere aceptarnos.
Filipenses 3:8-9

Y muchos solo manipulan las escrituras a su antojo y para su beneficio, ya la palabra de Dios no es el centro de sus reuniones, sino más bien un local de lujo, buenos asientos, lo último en luces, sonido e instrumentos. Estar bien vestidos por fuera en lugar de vestirse primero de la armadura de Dios.

Todo lo que veo en la mayoría de iglesias locales es un club social, un lugar donde el que aparentemente más sabe y el que más pinta de santo tiene es el que más beneficios recibe, cuando claramente en Santiago habla sobre hacer diferencias en la iglesia.

Hermanos míos, ustedes han confiado en nuestro poderoso Señor Jesucristo, así que no deben tratar a unas personas mejor que a otras. Imagínense que un rico, vestido con ropa muy fina y con un anillo de oro, entra en donde ustedes se reúnen, y que al mismo tiempo entra un pobre, vestido con ropa muy gastada. Si ustedes atienden mejor al rico y le dicen: «Ven, siéntate en el mejor lugar», pero al pobre le dicen: «Quédate allí de pie», o «Siéntate en el suelo», serán como los malos jueces, que favorecen a unos más que a otros.

Escúchenme bien, hermanos queridos: Dios eligió a la gente pobre de este mundo para que la confianza en Dios sea su verdadera riqueza, y para que reciban el reino que él ha prometido a los que lo aman. ¿Cómo se atreven ustedes a maltratar y despreciar a los pobres? ¿Acaso no son los ricos quienes los maltratan a ustedes y los meten en la cárcel? ¿Acaso no son los ricos los que insultan a nuestro Señor? Si ustedes obedecen el mandamiento más importante que Dios nos ha dado, harán muy bien. Ese mandamiento dice: «Recuerden que cada uno debe amar a su prójimo como se ama a sí mismo.» Pero si ustedes les dan más importancia a unas personas, y las tratan mejor que a otras, están pecando y desobedeciendo la ley de Dios.

Si ustedes obedecen todas las leyes, menos una de ellas, es lo mismo que si desobedecieran todas.
Santiago 2:1-10

Es por eso que no tengo un lugar definido en donde congregar, pero de vez en cuando visito una iglesia bautista dirigida por misioneros que cuando la iglesia necesita algo, no presionan a los miembros para que suelten monedas, simplemente ellos mismos elaboran, postres, comida y demás para así vender y conseguir lo que necesitan, trabajando todos juntos y no usando a los miembros de la iglesia como sus empleados.

No importa la música, mucho menos el local, ni las multitudes, lo que realmente importa es escuchar del mensaje de buenas nuevas, y que mejor que escucharlo de personas que realmente aman a Dios y no solo con sus palabras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario